Desarrollo sostenible y medioambiente

Certificación PEFC

Nuestra empresa posee una certificación PEFC (European Forest Certification). Somos el primer transformador de madera de Austria que obtuvo este certificado. Esto les da a nuestros clientes la seguridad adicional de que la madera de nuestros productos proviene de una explotación forestal sostenible. 

 

El país de los bosques

En Austria hay 4 millones de hectáreas de bosques. Es decir, un 48% de la superficie total de Austria está cubiertas de bosques. Por lo tanto, hay 1.100 millones de m³ de madera disponibles, además de los 31 millones de m³ de madera que vuelven a crecer todos los años y de los que sólo se utiliza dos tercios.

 

 

Tomar y dar

Desde hace 160 años, la silvicultura en Austria está regulada por una de las legislaciones forestales más estrictas del mundo. En el cuidado y la explotación de los bosques debe garantizarse la preservación actual y futura de la diversidad biológica, la productividad y la capacidad de regeneración. Austria es el único país de la UE que, a partir de una superficie de 1.000 hectáreas de bosque, obliga a sus propietarios forestales a emplear a silvicultores a tiempo completo con certificación estatal.

 

Sostenibilidad en continuo crecimiento

La madera es la principal materia prima de Austria. Crece en el bosque, donde se reproduce de forma sostenible. Cada segundo se regenera en el bosque un metro cúbico de madera. Esto representa 30,4 millones de metros cúbicos o 4.000 hectáreas de superficie forestal al año, el equivalente a unos 5.500 campos de fútbol.

Una casa unifamiliar promedio construida en madera requiere alrededor de 40 metros cúbicos de madera. En un solo día se regenera la cantidad de madera necesaria para 2.160 casas de madera.

 

Buen clima

Además de su función recreativa y de explotación, el bosque contribuye en gran medida a la protección del clima:

durante su crecimiento, los árboles sustraen del aire del dióxido de carbono (CO2), un gas de efecto invernadero. El carbono permanece almacenado en los árboles, y el oxígeno se libera de nuevo al entorno.

Si no se utiliza la madera, el proceso de descomposición en el bosque libera carbono de nuevo. Gracias a la utilización de productos de madera, este carbono permanece almacenado en la madera durante muchos años, contribuyendo así a mitigar el problema del CO2.

En los bosques de Austria se almacenan 800 millones de toneladas de carbono. Esto equivale a unos 3.000 millones de toneladas de CO2 ligado, 35 veces la cantidad de CO2 generada anualmente en Austria.

 

 

La construcción con madera reduce la huella ecológica

Al cosechar madera del bosque y utilizarla como material de construcción se incrementa el efecto de protección climática del bosque. En sustitución de los árboles talados, crecen en el bosque nuevos árboles que vuelven a sustraer activamente CO2.

En comparación con las construcciones de materiales no renovables, las construcciones de madera tienen una huella de CO2 más de un 50 % inferior a lo largo de todo su ciclo de vida.

La elaboración de productos de madera requiere mucha menos energía que la de productos de acero, plástico u hormigón. En consecuencia, también se ahorran recursos energéticos al utilizar madera. 

 

Ecológica hasta el final

La madera no requiere un costoso proceso de eliminación al llegar al final de su vida útil.

Por ejemplo, mediante reciclaje o suprarreciclaje se crean nuevos muebles a partir de un antiguo entramado de tejado.

Cuando ya no es posible utilizar el material, se puede quemar la madera dándole así un aprovechamiento energético.

De este modo, al final solo se libera tanto CO2 como se retuvo al principio en el proceso de fotosíntesis.

 

 

Mosser fórmula climática

La madera procesada fija el CO2 y así protege nuestro clima.

Nuestra cantidad de madera procesada diaria fija una cantidad de CO2 que se corresponde con el peso de 333 hipopótamos.